Periodismo: ¿oficio o profesión?

El periodismo, más que su propia definición, constituye un apostolado que ha soportado vientos adversos de todo calibre y origen. Tantas veces vapuleado, otras estimadas y muy escasamente ensalzado, se impregna hoy con mayor fuerza y ​​nitidez, con el polvo de las esperanzas de un futuro mejor. El periodismo se yergue altivo en un mundo tan competitivo como el que vivimos, en el cual las modernas ciencias de la comunicación adquieren un rol y responsabilidad de primer nivel.

Aquí resulta conveniente deslindar qué es oficio y qué es profesión. En el Perú y en muchos otros países se entiende por oficio toda actividad productiva o de servicio como en esencia viene a ser el periodismo y muchas otras actividades de la vida ocupacional. Profesión vendría a ser una especialización de ese oficio lograda a través de la academia y otras entidades de formación técnica.

Periodismo es una forma especializada de comunicar y analizar. El ser humano se comunica e informa desde sus orígenes, sea como lenguaje o modalidad de una dicotomía que suele enfrentar a la academia y a las salas de redacción. En todo caso, muchas de las profesiones afloraron primero como oficio y, transcurrido el tiempo y con el concurso de la academia y la aprobación legal, obtuvieron su titulación.

Conocemos de cerca y por propia experiencia que muchas personas se han formado en la práctica, incluso sin haber tenido la oportunidad de recibir instrucción o educación básica, debido a múltiples razones. A través de su vida e impulsados incluso por la imperiosa necesidad, han logrado emprendimientos tan singulares y productivos que incluso les deparó una cómoda situación económica.

Quienes trafican con el periodismo, haciendo de esta noble profesión, el más vil de los oficios, no pueden tildarse de comunicadores del bien. Por eso rechazamos y negamos a quienes ‘distorsionan’ las mentes de cierta lectoría con ese mal llamado periodismo que cultiva el amarillaje y el sensacionalismo atendiendo solo a una voracidad económica y apelando incluso al chantaje y a la amenaza.

Para garantizar los derechos de quienes se dedican a investigar e informar, hace falta empezar por lo básico: el periodismo no es un oficio, es una profesión y como cualquier otro trabajo, requiere tener todas sus prerrogativas a salvo.

Los periodistas quisiéramos que nuestros centros de trabajo, los medios en general, fueron vehículo abierto a las inquietudes de la sociedad. Buscaríamos que la tan pregonada libertad de prensa y expresión se practique realmente y efectivamente; que sea ​​herramienta y derecho para el fomento de la cultura y la elevación del nivel de vida de nuestro pueblo. Desearíamos que sea baluarte de la defensa de los Derechos Humanos y, con la pluma de la verdad, se destierre el abuso y la corrupción para darle solidez al sistema democrático y promover el bienestar de todos los connacionales y de los periodistas en particular.

Es necesario remarcar que al buen periodismo tiene que ser el sustento de instituciones afines que lo reafirmen y legitimicen, sobre todo en los oscuros tiempos de las dictaduras y en las etapas competitivas y discrepantes de la vida democrática. Esas instituciones, como en el caso nuestro la Federación de Periodistas del Perú y el Colegio de Periodistas, deben luchar por mantener inalterables sus sólidas tradiciones, su alerta constante frente a las acechanzas de los oportunistas o pontífices del encono y la diatriba y en defensa de un periodismo libre y responsable.

No está demás, también, atender otro punto relacionado con la decorosa condición económica del periodista. Al llamar la atención sobre este punto, los periodistas no pretendemos un sitial de privilegio. Buscamos el reconocimiento de una labor infatigable que tiene como meta informar, entretener y canalizar y formar la opinión pública. No olvidemos que somos, paradójicamente, voceros y tenaces defensores de las causas de casi todos los estamentos o estratos de la comunidad, pero jamás argumentamos en favor de nuestro propio bienestar.

Es, asimismo, un afán constante el acoger y situar al periodismo en el cambiante entorno en el que vivimos. Aceptar diametralmente los cambios que sobrevienen a cada momento, en particular hoy que la pandemia que nos agobia nos descubre nuevos campos y genera retos inevitables. Asistimos a una reingeniería de las empresas periodísticas de todo género y los diversos ámbitos donde se desempeñan los hombres de prensa.

Por lo dicho y lo que se deja en el tintero, debemos asumir el compromiso de redoblar los esfuerzos para promover y acrecentar la integración de esta profesión y ser artífices de su indesmayable defensa. La ocasión es propicia para hacer un llamado a las nuevas generaciones de periodistas a enrolarse en las instituciones gremiales más representativas del periodismo del país, a fin de unidos labrar el futuro y bienestar de quienes labramos el mejor sitial de la prensa peruana.

Compartir:

Noticias Relacionados

Fac. Ciencias Humanas Investigación Trata de personas y acción del Estado: Un estudio de l...
La trata de personas se establece como uno de los crímenes que, si bien no se podría considerar co...
Fac. Ciencias Humanas Investigación Relación entre la familia y las ideas suicidas en jóv...
Según la Organización Panamericana de la Salud una de las principales causas de muerte entre los a...
Fac. Ciencias Humanas Periodismo…Una profesión compleja...
Cuando se trata de establecer si el periodismo es una profesión o un oficio, es probable que la dif...
Fac. Ciencias Humanas Investigación La agresividad premeditada e impulsiva y bienestar psic...
Los altos índices de agresividad en los adolescentes y aquellos factores que los predisponen, llega...
Fac. Ciencias Humanas Investigación Investigación de la carrera de Derecho estudia el incr...
El alto índice de casos por violencia familiar, registrados durante el estado de emergencia por la ...